Bienvenidos a mi mundo. .
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sábado 14 de noviembre de 2009

un viaje a.....

De niña me escribía con un misionero que trabajaba en la India. Sus cartas eran cortas y sencillas pero cuando las leía me inventaba un mundo detrás de aquellas líneas y alimentaba mis ganas por conocer este país, un país que en gran medida sentía cercano y que con el paso de los años se convirtió en el lugar más deseado para descubrir. Todos mis ahorros los he gastado siempre en viajar, y he conocido lugares y culturas muy diferentes, pero la India, no sé porque, siempre la dejaba para después, aplazando año tras año ese viaje…, diciéndome “cuando me sienta preparada” … y no entendía que quería decir. Este año surgió el momento para ir, y no lo pensé y me embarqué en esta aventura con un grupo de amigas. En este viaje me enfrentaba a dos retos, uno viajar en grupo, algo que no he hecho desde la adolescencia, otro, enfrentarme a un país que sabía me iba impactar. Muchos amigos creían que buscaba algo, a nivel espiritual….respuestas, … o quizás reflexiones… Si digo la verdad no iba buscando nada ni intención de provocar algo en mi…sólo quería cumplir un sueño y disfrutar ese país…. El primero de mis retos lo llevé lo mejor que pude y aunque mis amigas son estupendas, tengo que reconocer que me cuesta viajar en grupo….Me gusta viajar tranquila, parándome en los sitios que me gusta. Para mí no es importante verlo todo, lo que importa es vivir a las personas, pararme en los lugares, hacerme un poco de allí…. Es otra forma de viajar….y en grupo o vas con personas muy afines a ti o te dejas llevar por la mayoría…así fue.
En relación al segundo reto….he vuelto y he tardado tres semanas en reaccionar.
Aterrizar en Delhi, sentir la humedad que se pega en tu cuerpo como una segunda piel, destrozarte el alma con visiones donde las mutilaciones se suceden entre castillos de basura, el sueño que atrapa en medio de la calle convirtiéndose las aceras en camas improvisadas, mientras la ciudad ruge con la fuerza de los ricksaws, coches, cicloricksaws, bicicletas, vacas….y esa gran marabunta humana que cada día se dan cita en la misma rutina….Me gusta sentir, aunque a veces las emociones sean contradictorias…el cuerpo se abre como grietas, algo que no sabes que, te sube y se instala en tu garganta, algo quiere fluir, pero tú lo paras.... la vergüenza te atrapa.
Tres semanas he tardado….en empezar a asimilar.
La India es intensa y con fuerza, pero frágil, es extensa y fértil, pero diminuta y estéril, es rica y ostentosa, pero pobre y humilde….su belleza es infinita y se alarga con la sonrisa de la ingenuidad de sus gentes….
No estaba preparada… para enfrentarme a la grandeza humana.
Puedo hablar de paisajes que se graban en la retina como maravillas naturales (la conciencia no soporta la belleza que se desvanece con la inconsciencia humana); de palacios, maravillas de la humanidad que te cuentan historias de marajás y de épocas donde la insensatez y ambición de unos cuantos se erguían sobre la pobreza de millones de personas; de infinitos trenes llenos de mujeres, hombres, niños, niñas, abuelos, abuelas, sacos, maletas, bolsas,….piernas que cuelgan desde los portamaletas, niños que se amontonan en las piernas de los viajeros que por horas se convierten en cómodos asientos que protegen la inocencia de los mas infantiles; de autobuses que se atreven a desafiar caminos que aparecen y desaparecen en carreteras fantasmas; de ríos sagrados donde la fe mueve a miles de personas que deciden ir allí a morir, y sentir escalofríos cuando ves sus cuerpos inertes ardiendo para alcanzar el nirvana, o en casos donde no pueden costear una incineración, cumplir los deseos del que muere ofreciéndolo al río Ganges y dejando su cuerpo para que las aguas lo lleven…. Puedo hablar de esos olores, mezcla indefinible, que desde el primer momento forman parte de ti para recordarte dónde estás, olores en el mejor de los casos unidos a comidas exquisitas y sabrosas donde el picante se convierte en el rey de los platos (sentarme a comer aparte de un honor, era un placer)…….
Y en todas estas vivencias…. sus gentes. Nunca vi tantas miles de personas, tantas miradas que me acariciaran con dulzura susurrándome “me siento feliz porque estás aquí”….y por momentos sentirte parte de allí….y te llenas de una sensación de bienestar provocado por personas que desconoces pero que sin saber porque sientes que te quieren…..
Todo es tan fuerte, y en ocasiones contradictorio, que de repente sientes que algo te supera, no sabes qué, y necesitas salir de allí, huir…., tenía que poner distancia…un desconsuelo interior me invade y me acompaña hasta Nepal……. La humedad desaparece….. El aire fresco me recupera……. Empiezo a respirar.
He vuelto a España…tres semanas he tardado en empezar a asimilar.

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viernes 31 de julio de 2009

Confesiones de una hamaca

Sí, por fin la he puesto, en mi patio, ese lugar del que tanto renegaba porque era pequeño y ahora es el espacio donde invento mis tardes entre helechos, hierba buena, cactus, don pedros…,devoro los mejores libros, aciertos indiscutibles de Amador donde April se abre paso para mostrarme la soledad en que viven gran parte de las relaciones humanas…. Silencio….por un momento me escapo junto a multitud de saris de colores, la India se acerca, siento su olor….respiro hondo… pasiónn India me traslada a principios de siglo..el teléfono suena…conversación con Antonio, tertulia cercana para hablar de lo que mejor sabemos, nuestros sentimientos….va cayendo la noche, una gran tapia me rodea, y al final un trocito de cielo me regala tímidas estrellas… a veces una luna que parece perdida cruza esta cuadra.

En mi pequeño patio he encontrado un gran espacio


martes 4 de noviembre de 2008

Hoy me visto de azul

Siempre me encuentro en Cádiz. Reconozco cada rincón, el azul me pertenece y me baño en su luz. No sé que tiene Cádiz, lo siento mio, parte de mi,.. me envuelve, me protege, me llama, lo busco, me tiene.
Desnudos que se mecen al compás del agua, vacíos del alma que dejan espacio a la verdad, lo real, lo que se toca. El pasado se desvanece, el futuro no tiene forma, vivir el hoy es lo que engrandece. Rescato un recuerdo, un día de playa, escuchando a "Love of Lesbians", desnuda ante las dunas, cantando junto a Rosana, el viento de poniente, limpieza que sana. Y hoy ese recuerdo me dibuja una sonrisa y me transmite calma.
No hay pócima alguna para transformar el amor en desamor... solo hay que dejar pasar el tiempo. Durante días he tirado bolsas llenas de ansiedad, pero ayer entré con una excavadora en el hueco donde "tu" estabas para echarte de mi mundo.

¡Hoy el día lo visto de azul!

viernes 3 de octubre de 2008

Trozos de una vida

Sobre un mantel con remiendos trazo líneas oblicuas, diagramas del Universo, creando escenarios donde siguiendo un orden sutil, siembro imágenes que bailan al compás de una música. Unos personajes nacen, despliegan retales de vida y a centímetros de distancia, cuentan historias que nunca acaban. Armarios que se cierran para quien no quiere salir, cuerdas que atan y disfrazan miradas, flores que esconden bombas, poemas que matan. Sociedad en cambio, que nunca cambia.
Los espectadores embelesados, actores de la ignorancia, rien ante este drama y juzgan sin ser juzgados y hablan en lo que no callan.
Miro las manos que andan sin saber donde tocar. Ceguera que enmascara vidas viviendo las ajenas por olvidar el valor en el cajón de los miedos. Personajes que entran y salen y no aprenden a vivir. Alguien , no director de escena, marca las pautas que han de seguir "ser o no ser". Y mientras tanto miles de etiquetas pudre a las masas y avanzan en fila de a diez por un pasillo maltrecho donde la desesperanza no encuentra esperanza.
Teatro marioneta, donde el espacio vacio se llena de vacio mientras todos observan.

Ojos, deseo, goce, placer... quedan todos invitados al estreno de la vida donde cada uno es, lo que siente ser.

jueves 19 de junio de 2008

Sigo...

Sí que ha llovido desde mi última entrada. La verdad es que cuando abrí este blog lo hice con la intención de alimentarlo sacando muchas cosas de mi, pero me he dado cuenta que me cuesta hablar sobre mi persona, nunca tendré la desnudez de palabra que tenéis muchos de los que participáis en esto de los blogs. Si lo pienso, sólo sé desnudarme en la intimidad, quizás por ser un momento en el que me siento segura y mis miedos no tienen cabida. Pero bueno, ahora que he vuelto, quiero dar de comer a este blog de la mejor manera que sepa, o que me salga, o que me nazca. No sé por donde saldré, ni que contaré, ni siquiera si tendré cosas que contar, que quizás tenga muchas, pero a veces ¡me cuesta tanto expresar!. El caso es que me he hecho el firme propósito de alimentarlo, entre otra cosas porque me apetece volver a formar parte de este entramado de pasiones y despasiones, encuentros y desencuentros, líneas y cuadrados, vértices, oblicuos, surrealismos, realismos...que es como una gran familia con la riqueza de todas sus diferencias. En definitiva, que sigo aquí.

martes 8 de abril de 2008

viaje a galicia con cinthia....

Llegada a Madrid, cenar con Uge, compartir risas, cena, palabras,...conocer su espacio, pasear entre la marabunta madrileña, ... encuentro con Cinthia, cansada pero ilusionada con el viaje, fuertes besos y abrazos, largas charlas,... Despertar tardío , subida a la Coruña, intensas tertulias, vidas paralelas, la infelicidad que lleva a la felicidad, pasado que vuelve para enterrarlo, alegría, felicidad,... se siente la humedad. Llegada a Coruña, nos espera mi hermano, pulpo a la gallega, gratinado de verduras, una buena cerveza, y una experiencia inolvidable dentro del restaurante, vidrio ardiendo, protección, el trabajo bien hecho.
De Coruña a Ferrol en tren, contemplar el paisaje, grabar, hacer fotos, conversaciones aplazadas con mi hermano. Cinthia nos espera. Recorrido mágico, vecinos, lago, persecución al panadero, lago, amigos, lago, mariscada, vino, risas,... el péndulo en una cafeteria. Descubrir el Molino de Cinthia, la naturaleza, la vida, los ratoncillos....Despedida con vuelta.
En tren de Ferrol a Coruña, de Coruña a Vigo. Nos espera mis sobrinos,... en coche a Bayona. De vinos con mi hermano. Descansar. Tertulia con amigos. Descansar. Más tertulia, más risas, más vino.... Descansar.
De Bayona a Santiago de Compostela, espera Cinthia, despedida familiar, tristeza...
Conversaciones sin final, vivir a Cinthia, saberla, sentirla, beberla, presentirla, conocerla.... vidas paralelas que se encuentran. Atasco monumental en Madrid, 5 horas, dá para más,.... más tertulia, más saber, bailar con la Casa Azul, cantar, reir, ...maxima felicidad.
Un beso muy grande Cinthia, me ha encantando compartir este viaje contigo. Te quiero.

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domingo 9 de marzo de 2008

En tren a Madrid....

Llevaba tiempo que añoraba viajar en tren. Toda mi vida hasta bien pasada la adolescencia la recuerdo subida en un tren. Montilla-Linares-Baeza, Montilla-Madrid, Madrid-Vigo, MOntilla-Córdoba, Montilla-Málaga... ¡Qué agradecida estaba de tener un padre ferroviario y poseer un kilométrico, bien preciado, con el que descubrí muchos rincones de España (quizás de ahí me venga esta pasión por viajar)
Cuando el día 28, despues de varios años, volví a poner un pie sobre el tren, camino a Madrid, sentí que mis tripas se removían, se me hacía un nudo en la garganta, mi cabeza se llenaba de recuerdos.... Volví a ver a mi padre y a mi madre y a mis 5 hermanos, cargados de maletas, en medio del andén, con los corazones palpitándonos a una velocidad de vértigo, peleándonos por subir...
En frente mía: Moli y Roxana, hablábamos de otras cosas... Aparqué mis recuerdos para compartir con ellos una apasionante tertulia.
Pero a la vuelta de Madrid, con cansancio acumulado durante 4 días intensos vividos en la capital, caí sobre el respaldo de mi asiento, apoyándome sobre la ventana hermética y mi cabeza se disparó y empezó a sufrir un retroceso en el tiempo. Quería volver a aquellos años, subirme en aquellos vagones, correr por los pasillos, saltar sobre los asientos, quitar el chocolate al niño que íba enfrente, esconderme, mirar las caras de los viajeros, inventarme sus vidas, escuchar sus historias, disfrutar del paisaje, bajar las ventanillas, sentir el aire, oler a tocino, recostar mi cabeza sobre el hombro de mi hermano, recrearme en el sonido inconfundible del traqueteo del tren, dormir... Yo no quería llegar a mi destino, quería seguir en ese mundo, que reconocía como algo innato, quería vivir dentro de esos vagones, con esas gentes, con esos otros niños, inventarme historias de amor... Séntí que mis ojos se humedecían al recordar a mi padre.... Ya no está conmigo, pero que bonito legado me dejó, mi amor por los trenes (que creí lo tenía olvidado)
Cuando partía de un sitio, y asomaba mi cabeza por la ventanilla, y veía a las gentes despedirse... yo, lloraba, porque tambien me hacía partícipe de esa despedida. Y cuando llegaba al destino, volvía a llorar al reconocer en el andén las caras felices de personas que me querían y me esperaban.... esa situación me abrumaba... bajar del tren, abrazarte, dar besos, coger maletas y llegar al pueblo. A veces, cuando nadie nos esperaba, hacíamos el viaje andando desde la estación al pueblo, 20 kms, arrastrando las maletas.... llegábamos de madrugada. Yo quería ser la niña de la estación, como cantaba Conchita Piquer.

Y ahora, cuando he vuelto a subir en el tren, no me reconozco... con los avances y las prisas se han convertido en cajas herméticas con ventanas fijas que no se pueden bajar, asientos que invitan a la distancia,.. y entre este engranaje de tuercas, metal, hierros y motores.... los viajeros...ipod,...mp4,... ordenador en mano... viven en su mundo tecnológico, no te perciben, no te descubren... sólo la gente mayor se atreve a compartir ese momento de tertulia en el tren. Pero cuando hablas no se hace con la misma alegría... las conversaciones de antaño a ocho bandas, compartiendo el chorizo, el pan con aceite, risas, miradas,.... ya no me reconozco.

Aún así, este trayecto ha despertado en mi una necesidad de realizar un viaje largo en tren, me da igual el destino, tan sólo quiero disfrutar de lo que viva dentro de esos vagones, hablar, intercambiar, reir, sentir, besar, leer, escribir, oler, inventar, hablar, acariciar, mirar, responder, preguntar... y volver con las maletas cargadas de historias y vidas compartidas.